¡Despertad!

– ¡Oh! ¡Horror! ¡Horror! ¡Horror! ¡Ni la lengua ni el corazón pueden concebir ni nombrar esto! – La confusión acaba de hacer su obra maestra. El crimen más sacrílego ha irrumpido en el templo consagrado del Señor y le ha robado la vida al santuario.   Macbeth Acto II. Escena III

“No dormirás más…has asesinado el sueño”

¿Es un puñal eso que veo ante mí, con el mango hacia mi mano?… ¡Ven que te coja! ¡No te tiento, y, sin embargo, te veo siempre!… ¿No eres tú, visión fatal, perceptible al tacto como a la vista? ¿O no eres sino un puñal del pensamiento, falsa creación de un cerebro delirante?… Todavía te…