AGUARDÁBAMOS

Aguardábamos la palabra. Y no llego. Estaba allí y aquí aun muda, grávida. Ahora no sabemos si la palabra es nosotros o éramos nosotros la palabra. Más ni ella, ni nosotros fuimos proferidos. Nada ni nadie a esta hora adviene, pues la soledad, es la sola estancia del estar. Y nosotros aguardábamos la palabra. José…

Presencias

Es frio estar aquí, sentada, imaginando una conversación. -Pero, cuantas veces ha sucedido ya- abandonarnos a la ausencia de las palabras para huir del silencio que nos mira de frente. No aquí, mi corazón yace cubierto de sangre. Al norte. En el centro de una modesta iglesia que nunca mencione. Y, mientras nuestra copa sigue…

Verso

L’amor che move il sole e l’altre stelle. (Paradiso, XXXIII, v. 145)

Apágame los ojos

“Aquí permanecemos, donde tú te marchaste. / Cada lugar de abajo quiere ser consolado. / Tiéndenos tu gracia, fortalécenos como con vino. / Pues no se puede hablar aquí de comprender” “Apágame los ojos: puedo verte; / ciérrame las orejas: puedo oírte; / y sin pies puedo andar hacia ti, / y aún sin boca…

Maud

I have led her home, my love, my only friend, There is none like her, none. And never yet so warmly ran my blood And sweetly, on and on Calming itself to the long-wished-for end, Full to the banks, close on the promised good. None like her, none. Just now the dry-tongued laurels’ pattering talk…

Una vez en diciembre

No hay otra forma de averiguar lo que acontece en nuestra memoria que caminar los viejos pasos que le dieron forma.   […]   Corres hasta una casa de piedra. Entras sin miedo… La dulzura con la que me miras es el hilo que me hace ir tras de ti.   Y ahora estoy adentro…

La noche oscura del alma

En una noche oscura con ansias en amores inflamada ¡oh dichosa ventura! salí sin ser notada estando ya mi casa sosegada, a oscuras y segura por la secreta escala disfrazada, ¡oh dichosa ventura! a oscuras y en celada estando ya mi casa sosegada. En la noche dichosa en secreto que nadie me veía ni yo…

Mirando una piedra escuche tu nombre

Sabia que sería inevitable volver, uno siempre regresa a aquellos lugares que le dieron vida y muerte.   Seguirás adelante, mi dulce niña.   Camino hasta llegar a ese árbol que se esconde en lo profundo de la noche, que divide el espacio con su sola presencia. ¿Recuerdas tu hogar? La naturaleza se complace en…

Leviatán

“Mientras caía, ya estaba más allá del momento de llegar al suelo (…) cuando choqué con la cuerda de la ropa y aterricé sobre esas toallas y mantas, ya no estaba allí. Había abandonado mi cuerpo y durante una fracción de segundo me vi desaparecer”. Paul Auster