Fácilmente

el

Al principio siempre es lucha.

Nos agitamos e intentamos asirnos a la pieza más próxima y pequeña,

pero todo se escapa, pues nada tiene la suficiente fuerza para contenernos.

Al final nuestras manos ceden, se agotan y terminan cubiertas de sangre.

 

Y, uno siente pena por este cuerpo,

y entonces, uno lo ama verdaderamente

y lo deja ir.

 

[…]

 

Sin embargo, vuelve.

 


 

 

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ovidio gerardo espinoza velarde dice:

    Me agrada este texto!

    Le gusta a 1 persona

    1. L. V. X. dice:

      Muchas gracias, me alegra que te guste. Saludos!

      Me gusta

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