CONFESIÓN

La finitud, la de Juan de la Cruz, está a punto de quebrarse. La quebradura a punto de abrirse.   La finitud ya no lo abarca: los bordes se abren, como para dar a luz.   En su lecho, antes de comenzar a vivir porque ya muere, pide que le lean los versos del “Cantar…

Poimandres

1. En cierta ocasión, habiendo yo comenzado a reflexionar sobre los seres y habiéndose subido mi pensamiento a las alturas mientras que mis sentidos corporales habían quedado atados, como les ocurre a los que se hallan abrumados bajo un pesado sueño a causa de algún exceso en las comidas o una gran fatiga corporal, me…

El corazón

El lenguaje no pertenece a la lengua, sino al corazón. La lengua es sólo el instrumento con el que se habla. Quien es mudo es mudo en el corazón, no en la lengua. […] Déjame oírte hablar y te diré cómo es tu corazón. Paracelso

Sentí un funeral en mi cerebro…

Sentí un funeral en mi cerebro, los deudos iban y venían arrastrándose -arrastrándose -hasta que pareció que el sentido se quebraba totalmente –   y cuando todos estuvieron sentados, una liturgia, como un tambor – comenzó a batir -a batir -hasta que pensé que mi mente se volvía muda –   y luego los oí…

Uniones

En algún sitio tienen que oirse dos voces. Acaso no esten más que contiguas y entremezcladas, mudas, en las hojas de un diario; la voz oscura, profunda de la mujer, afirmada de repente, de un brinco, en torno suyo, tal y como lo disponen las páginas, rodeada por la voz del hombre, suave, lejana, ensanchada,…