HIMNO HOMÉRICO A DEMÉTER

(CORO)

Por ti Deméter augusta, la de hermosa cabellera

Entonamos este himno, y Perséfone tu hija

A la que Hades robó, con el permiso de Zeus,

Cuando en aquella ocasión, alejada de su madre

Mientras alegre jugaba con las hijas de Océano

Al par que cogía flores: azafrán, violetas, rosas

Y gladiolos y jacintos, y narcisos delicados

Que la tierra hizo brotar para halagar a los dioses.

Pero una brecha se abrió en la llanura de Nisa,

Y allí surgió el Soberano con sus yeguas inmortales

El que fuera hijo de Crono y que tiene tantos nombres,

Y aunque puso resistencia, de ella se apoderó,

Terribles fueron sus gritos que suplicaban a Zeus,

Más ninguno de los dioses ni de los hombres mortales

Ni siquiera los olivos se apiadaron de su voz.

Sólo la hija de Perses, la escuchó desde su cueva.

Hécate la hechicera, y el Sol que todo lo ve

Mientras aquella gritaba pidiendo ayuda a su padre,

Mas aquél se hallaba ausente, alejado de los dioses,

Recibiendo las ofrendas que los hombres le ofrecían.

Y así su tío paterno que recibe muchos nombres

Se la llevó por la fuerza, según voluntad de Zeus.

Mientras la Diosa se vio con los pies sobre la Tierra

Aún mantuvo la esperanza a pesar de los pesares

Pero al entrar bajo tierra, lanzó un grito de terror

Que resonó por los montes y los abismos del mar,

Cuando su madre lo oyó se encogió su corazón,

Se desgarro su vestido y se mesó los cabellos,

Y un negro velo de luto se puso sobre los hombros.

Como un ave de presa la buscó por todas partes

Y la Diosa venerable vagó errante nueve días

Y presa de su dolor ya no probó la ambrosía,

Que es el néctar de los Dioses, ni volvió a lavar su cuerpo

Más a la décima aurora con Hécate se encontró

Con una antorcha en la mano y así le dijo a la Diosa:

 

(HÉCATE)

“Soberana Deméter la de espléndidos dones

¿Quién de todos los Dioses o todos los mortales

Te ha quitado a Perséfone y ha afligido tu ánimo?

Yo pude escuchar su voz mas no vi quién la robó”

 

(CORO)

Y las dos marcharon juntas con teas encendidas

Y llegaron hasta el Sol y ella le preguntó:

 

(DEMÉTER)

“Sol que todo lo alumbras, ayúdame al menos tú,

Si alguna vez, de algún modo, fui grata a tu corazón.

La hija a la que parí, mi más querido tesoro,

Escuché su agudo grito, que resonó por el cielo

Como quien sufre una afrenta, mas no pude ver quién era.

Tú que todo lo contemplas en la Tierra y en el Mar

Dime si has visto a mi hija y quién me la ha arrebatado.”

(CORO)

Así habló la hija de Rea y el Sol así le indicó:

 

(SOL)

“Hija de Rea, de hermosa cabellera,

Soberana Deméter, en seguida lo sabrás

Pues grande es el respeto que siento por tu persona

Y también la compasión por lo que te ha pasado.

Ningún otro es el culpable sino el mismísimo Zeus

Que con Hades hizo un pacto para entregarle a tu hija

Y que así fuera su esposa, y él se la ha llevado al mundo de las tinieblas.

A pesar de sus gritos, en su carro sombrío.

Así que tú, Diosa, procura

Dejar tu llanto y no le guardes rencor….

Que no es un indigno yerno el soberano de tantos,

Que es de tu misma semilla y

 

Sabes bien dónde vive,

Y qué lote le tocó cuando se hizo el reparto entre los tres hermanos…

 

(CORO)

Tras decir estas palabras se marchó el Sol en su carro.

Un dolor mucho más cruel se apoderó de la Diosa,

Y vagó entre los mortales alejada del Olimpo.

Así llegó cierto día hasta la tierra de Eleusis,

Donde gobierna Celeo, que es el rey de esta ciudad.

Y a la vera del camino se sentó junto a un olivo

Muy cerca de un pozo donde sacaban agua los hombres.

Y tomando la apariencia de una anciana venerable

Se la encontraron las hijas del soberano Celeo.

Y de este modo le hablaron las cuatro hijas del rey:

“Dinos anciana quién eres y desde dónde has venido,

Tan lejos de la ciudad o de alguna casa amiga” …

Así le hablaron las cuatro y ella así le respondió:

 

(DEMÉTER)

“Os saludo, hijas queridas, quienes quiera que seáis,

Dós es mi nombre de pila, el que mi madre me puso

Y yo he venido desde Creta, tras el ancho mar.

Después de que unos piratas me cogieran por la fuerza,

Pero al fin pude escaparme y aquí llegué vagabunda.

Qué los dioses os concedan buenos esposos e hijos,

Pero tened compasión de mí, que soy una anciana.

Y decidme si sabéis de una casa dispuesta

A darme techo y sustento a cambio de mis servicios.”

 

(CORO)

Así les habló la diosa y la más alta le dijo:

“Anciana venerable, bien sabes que nosotras

Debemos soportar, lo que quieren los dioses,

Puedo darte los nombres de algunos muy poderosos

Que a gusto te acogerían al ver tu aspecto de Diosa.

Pero aguárdate primero a que vayamos a casa

Y hablemos con nuestra madre para pedir su opinión”

Así dijo y sin más tregua regresaron las hermanas

con sus cántaros de vuelta. Y de acuerdo con su madre,

Volvieron junto a la Diosa, para invitarla a su casa.

Y allí mismo la encontraron donde la habían dejado.

Cuando la diosa llegó a la casa de Celeo,

Allí en el pórtico estaba una madre con un niño

Y al entrar en el umbral la Diosa se iluminó.

Cuando la vio Metanira de esta manera le habló.

 

(METANIRA)

“Yo te saludo, mujer, que tienes tan noble porte,

En tu mirada se ve que eres de sangre real,

¿Puedes criarme este niño que me ha llegado tardío?

Si tú consigues criarlo y que llegue a ser un mozo,

Serás la envidia de muchos que verán tu recompensa”.

 

(DEMÉTER)

“También te saludo yo como a ti te corresponde

Y ten por seguro que yo me encargaré de tu hijo

Que crecerá sano y fuerte y nada le faltará.”

 

(CORO)

Así criaba la Diosa al hijo de Metanira

Y crecía como un Dios de ambrosía amamantado

Y por la noche dormía entre tizones oculto.

Mas una vez Metanira descubrió lo que pasaba.

Cuando Deméter lo supo así le habló a Metanira:

 

(DEMÉTER)

“Hombres que sois ignorantes de lo bueno y de lo malo,

Tú por tu propia ignorancia, te has buscado la desgracia,

Pues iba a hacer a tu hijo inmortal como los dioses,

Mas ya no puede escapar a la muerte ni al destino.

Yo soy la diosa Deméter, la que ofrece las cosechas,

Y dispongo que en mi honor se me levante un gran templo

Y un altar dentro de él al pie de la ciudadela

Pues de ahora en adelante me rendiréis pleitesía.”

 

(CORO)

Y al decir estas palabras mudó de aspecto la diosa.

Se quitó la vejez y volvió a ser hermosa,

Una luz cegadora de su cuerpo salía.

Quedó muda Metanira sin acordarse del niño

Que lloraba en el suelo sin que nadie lo oyera.

Y las mujeres trataban de apaciguar a la diosa,

Durante toda la noche hasta despuntar el alba.

Por fin ordenó Celeo que construyeran un templo,

Y un altar en su interior como la diosa quería.

Y hasta que no lo acabaron ningún hombre descansó.

Allí la diosa Deméter, alejada de los dioses,

Permanecía muy triste, apenada por su hija.

Y aquel año provocó que fuera el más espantoso,

Que los hombres conocieran sobre la tierra fecunda.

Pues en ninguna región medraba semilla alguna,

Que Deméter se encargaba de mantenerlas ocultas.

En vano curvos arados se hincaban sobre la tierra.

Y toda la raza humana habría muerto de hambre.

Y no habría más ofrendas a los Dioses inmortales,

Si Zeus que todo lo ve no se hubiera dado cuenta.

Pero fue enviada Iris a convencer a Deméter,

La de hermosa cabellera, por orden del mismo Zeus,

Llegó hasta Eleusis la diosa y en su templo la encontró.

Con una túnica oscura y de este modo le habló:

 

(IRIS)

“Deméter escúchame, que es el mismísimo Zeus

El que te ordena volver con los dioses sempiternos.

Vuélvete pues con los tuyos y obedece sus mandatos.”

 

(CORO)

Así le habló suplicante mas no convenció a la Diosa.

Pasó un día y luego otro y la Diosa no cedió,

Por eso Zeus mandó a Hermes que fuera al Hades

Y que trajera a Perséfone a los brazos de su madre.

Al punto Hermes partió y se encontró al soberano

En sus oscuras moradas, junto su esposa muy triste.

El asesino de Argos de este modo así le habló:

 

(HERMES)

“Hades de oscuro cabello, soberano de los muertos,

El padre Zeus te ordena que dejes libre a Perséfone

Y que vuelva con su madre para que cese su odio,

Pues ya tiene planeado aniquilar a los hombres.

Y ha ocultado la semilla, para que no hagan ofrendas.

Y alejada del Olimpo alimenta su rencor.

Y sentada permanece junto a su templo de Eleusis.”

 

(CORO)

Así habló el Argicida y escuchó sus palabras

El señor de los muertos, que a Perséfone dijo:

 

(HADES)

“Debes volver con tu madre y que te vea contenta,

Yo seré un esposo digno, pues soy hermano de Zeus,

Y mientras estés conmigo serás reina soberana…”

 

(CORO)

Al escuchar sus palabras, Perséfone se alegró,

Pero antes de partir tomó un grano de granada,

Que es dulce como la miel y que Hades le ofreció

Porque sabía que así tendría que regresar.

Cuando Hermes la condujo hasta el templo de Deméter,

Se abrazaron madre e hija con una inmensa alegría,

Más negro presentimiento tuvo la diosa Deméter

 

(DEMÉTER)

“Escúchame hija querida, tan sólo dime una cosa.

¿No habrás probado bocado mientras estabas abajo?

Porque si aún no lo has hecho podrás vivir con nosotros,

Pero si algo comiste, tendrás que volver allí,

Pasarás los inviernos en la tierra profunda

Y al llegar el calor y la tierra esté verde,

Con nosotros vendrás a reunirte de nuevo.”

 

(PERSÉFONE)

“Quiero contártelo todo en verdad y sin engaños,

Cuando Hermes me salvó yo di un salto de alegría,

Pero entonces sin querer probé de aquella granada.”

 

(CORO)

Zeus al fin envió a Rea con un mensaje

Para traer a Deméter junto al resto de los dioses,

Y prometió concederle los honores que quisiera.

También vio con buenos ojos que la muchacha estuviera

Una parte entre tinieblas y dos partes con su madre.

A cambio Zeus le pedía que cesara en su rencor,

E hiciera crecer el fruto que da la vida a los hombres.

Al oír esto Deméter serenó su corazón,

E hizo brotar el fruto en los campos de labranza

Y la tierra antes estéril se convirtió en un jardín.

 

Desde entonces en Eleusis, en honor de la diosa

Se celebran los misterios que no se pueden contar.

¡Felices aquellos hombres que los hayan conocido!


 

El rapto de Proserpina de Bernini.

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Regreso de Perséfone de Frederic Leighton

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7 comentarios sobre “HIMNO HOMÉRICO A DEMÉTER

  1. Últimamente me da la impresión de que andamos en rumbos casi paralelos en lo que a temática mitológica y metafísica refiere, Anattā. Por ello me tocará retornar por aquí una vez más para consultar con más detalle este concreto texto que avala gran parte de lo que hoy día se conoce sobre los misterios eleusinos; un tópico en el que no hago más que recalar una y otra vez para conformar corpus legible a mis investigaciones personales acerca del rito de los ritos, tal y como se celebraba en aquellos tiempos: La ceremonia de la muerte en vida.

    Una gesta exclusiva para los buscadores más rebeldes, curiosos y avezados; un ritual cuyo epítome… -como bien concluye este poema- …ni se puede ni se debería divulgar… a riesgo de propiciar la gran debacle en el actual formato de multiplicidad en el que navegamos sesgados… independientes… tan solo aparentemente.

    Definitivamente… se trata del drama de los dramas.

    PD: ¡Qué gran lienzo el de Leighton! Ya te lo mostraré tras haberme atrevido a ‘photoshopearlo’ en su día… (XD!!)

    Y otro nuevo abrazo para ti, en honor a tu destacado talento.

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    1. Extrañaba tanto tus comentarios!

      Afortunadamente de los misterios de Eleusis se conoce un poco más debido a que son los mejores documentados, pero sin duda ese momento cumbre donde el hierofante muestra una espiga cortada a la mitad y anuncia el nacimiento de Brimo no podremos comprenderlo totalmente. Si acaso especulamos.

      Saludos amigo mio!

      Le gusta a 1 persona

  2. En lo de… ‘extrañar mis comentarios’ … no sé si creerte… (XD!)

    Te remití un mensaje desde tu página de contactos… y el que extrañó tu comentario-respuesta fui yo, servidor, moi, je, me, myself… (¡mi actual seidad orgánica, vaya!)

    Te cuento, Anatta: Quizás no haya lugar a tanta especulación después de todo. Hofmann, Wason y otros indagaron a fondo en lo de Eleusis. Hay un texto imprescindible a tales efectos redactado por ellos dos, en trío junto a Carl Ruck, titulado ‘El camino a Eleusis’. Se llegó a afirmar que la variedad de fermentación de la cebada que incluían en el kikeon… -que servían tanto en los santuarios del Perperikon como en Samotracia, Frigia, Eleusis y etc.- …vendría a ser LSA, que a su vez sería un amida del ácido lisérgico, en lugar de la dietilamida del mismo ácido tan célebre en nuestros tiempos.

    Lo que viene siendo obvio es que los avances más destacables en cuanto a metafísica (en la praxis) se han venido dando casi siempre por el empuje indudable que producen unas u otras substancias o alcaloides en el organismo. Lo haría extensible a la mayor parte de las epifanías “benedictas” de los tildados de “santos” y… -¡cómo no!- .. los agoreros “profetas”. Al parecer el mismo Michelle de Notre Dame se ponía hasta las cejas de no sé bien qué compuesto a base de nuez moscada.

    Pero nadie habla a fondo de ello dado que se trata de un dato inconfensable que… tampoco conviene reconocer al rancio sistema de enseñanza, ni menos aún, divulgar a nivel masivo. De ahí que las ciencias ocultas hayan devenido secretas para el consumo exclusivo de unos pocos. Un privilegio llamado a concluir para suerte de propios y extraños.

    Porque lo cierto es que la alternativa a esa experiencia única, inenarrable, poderosa e indescriptible de abandonar el cascarón biológico y proyectarse en el espacio-tiempo con el mero vehículo de la consciencia sin límite, geometría o forma… en ningún caso van a ser las lecturas de textos. Todo lo más… eternizarse en ejercicios de meditación, yoga, respiración holotrópica y demás… que pueden elongarse hasta décadas, caso de que finalmente cristalicen en resultados de la misma magnitud.

    También el ayuno y la privación de sueño dispara la consciencia fuera de los límites del organismo.

    De todo lo anterior puedo dar fe sobrada sin menoscabo alguno. Y de hecho, de aquí a en breve, desde mi blog, pienso abordar estas cuestiones sin el menor ápice de timidez o censura… le pese a quien le pese.

    Ando peor de tiempo ahora, en plena temporada de nieves; pero procuraré prodigarme más en las visitas a tus predios a medida que avance el deshielo… a fin de salpicar más a menudo tus escritos elegantes con mis torpes reflexiones al respecto.

    Cuídate mucho mi entrañable hermanita distante, distinta y distinguidísima. Atenea del intelecto de vanguardia más culto, refinado y erudito.

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    1. Mi estimado tengo tantos perfiles que a veces no yo misma me alcanzo 😄

      En cuanto a lo que comentas, nadie quiere hablar de ello, porque genera mucho ruido en cuanto a la objetividad de lo alcanzado, pero lo cierto es que estos estados de consciencia nos permiten vislumbrar las reminiscencias de lo diafano y verdadero. Lo dificil es saber que hemos creado desde el yo, y que hemos alcanzado desde la consciencia que vibra en resonancia con las emanaciones de lo manifestado.

      En lo personal creo que todos los cultos mistéricos llevan a cuestas la quimica de la naturaleza. Porque al final lo que vemos es lo que corresponde a nuestra vibración.

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