La palabra

En el principio

-antes del espacio-tiempo-

era la Palabra

Todo lo que es pues es verdad.

Poema.

Las cosas existen en forma de palabra.

Todo era noche, etc.

No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.

Era la palabra. (Palabra amorosa)

Misterio y a la vez expresión de ese misterio.

El que es y a la vez expresa lo que es.

“Cuando en el principio no había todavía nadie

él creó las palabras (naikino)

y nos las dio, así como la yuca”

en aquella traducción amarillenta anónima del alemán,

de una parte, del gran librón de Presuss

que yo encontré en el Museo Etnográfico de Bogotá

traducción al español de Presuss traduciendo del uitoto al alemán:

La palabra de sus cantos, que él les dio, dice ellos,

es la misma con que hizo la lluvia

(hizo llover con su palabra y un tambor),

los muertos van a una región donde “hablan bien las palabras”;

río abajo: el río es muy grande,

(lo que han oído del Amazonas según Presuss)

allí no han muerto de nuevo

y se encuentran bien río abajo sin morir.

Día llegará en que iremos río abajo nosotros.

 

En el principio pues era la palabra.

El que es y comunica lo que es.

Esto es:

el que totalmente se expresa.

Secreto que se da. Un sí. Él en sí

mismo es un sí.

Realidad revelada.

Realidad eterna que eternamente se revela.

Al principio…

Antes del espacio-tiempo,

antes que hubiera antes,

al principio, cuando ni siquiera había principio,

al principio,

era la realidad de la palabra.

Cuando todo era noche, cuando

todos los seres estaban aún oscuros, antes de ser seres,

existía una voz, una palabra clara,

un canto en la noche.

 

En el principio era el Canto.

Al cosmos él lo creó cantando.

Y por eso todas las cosas cantan.

No danzan sino por las palabras (por las que fue creado el mundo)

dicen los uitotos. “Sin razón no danzamos.”

Y nacieron los grandes árboles de la selva, ‘

la palma canaguche, con sus frutos para que bebiéramos,

además el mono-choruco para que comiera los árboles,

el tapir que come en el suelo los frutos,

el guara, el borugo para comer la selva,

él creó a todos los animales como la nutria, que come pescado

y a la nutria pequeña,

él hizo todos los animales como el ciervo

y el chonta-ciervo

en el aire al águila real que come a los chorucos,

creó al sidyi, al picón, al papagayo kuyodo,

los pavos eifoke y forebeke, al bakital, al chilanga, el hokomaike,

el patilico, el papagayo sarok,

el kuikudyo, el fuikango, el siva y el tudyagi,

el pato hediondo, la mariana que ahora sabe comer peces,

el dyivuise, el siada, el hirina y los himegisinyos

y sigue el poema uitoto

en la anónima traducción al español de

la de Presuss del uitoto al alemán

engavetada en el Museo.

“Aunque digan: ellos danzan sin motivo. Nosotros

en nuestras Tiestas narramos las narraciones.”

Que Presuss recogió pacientemente en un gramófono hace años

y tradujo al alemán.

 

Los muertos: ellos han retornado a la palabra creadora

de la que brotaron con la lluvia, los frutos y los cantos.

“Si nuestras tradiciones fueran solamente absurdas

, estaríamos tristes en nuestras fiestas”.

Y la lluvia una palabra de su boca.

Él creó el mundo mediante un sueño.

Y él mismo es algo así como un sueño. Un sueño que sueña.

Le llaman Nainuema, según Presuss:

“El que es (o tiene) algo no existente”.

O como un sueño que se hizo real sin perder su misterio de sueño.

Nainuema: “El que es ALGO muy real no-existente.”

Y la tierra es Nicarani, “lo soñado”, o “la visión soñada”:

lo nacido de la nada como un sueño del Padre.

 

El Génesis según los Witotos o Huitotos o Uitotos.

En el principio antes del Big Bang

era la Palabra.

No había luz

la luz

estaba dentro de las tinieblas

y sacó la luz de las tinieblas

las apartó a las dos

y ese fue el Big Bang

o la primera Revolución.

Palabra que nunca pasa

(“el cielo y la tierra pasarán…”)

Ha quedado un lejano rumor en el universo

de aquella explosión

como estática de radio.

Y empezó la danza dialéctica celeste.

 

“El yang llama;

el yin responde”.

 

Él es en el que toda cosa es.

Y en el que toda cosa goza.

Toda cosa coito.

Todo el cosmos cópula.

Todas las cosas aman,

y él es el amor con que aman.

 

“El yang llama;

el yin responde.”

 

Son los dos coros.

Son los dos coros que se alternan cantando.

Y Pitágoras descubrió la armonía del universo

oyendo el martillar de un herrero.

Esto es: el movimiento isotrópico -uniforme y armonioso

del universo.

 

La Creación es poema.

Poema, que es “creación” en griego y así

llama S. Pablo a la Creación de Dios, POIEMA,

como un poema de Homero decía el Padre Ángel.

Cada cosa es como un “como”.

Como un “como” en un poema de Huidobro.

Todo el cosmos cópula.

Y toda cosa es palabra, palabra

de amor.

 

Sólo el amor revela

pero vela lo que revela,

a solas revela,

a solas la amada y el amado

en soledad iluminada,

la noche de los amantes,

palabra que nunca pasa

mientras el agua pasa bajo los puentes

y la luna despacio sobre las casas pasa,

El cosmos palabra secreta en la cámara nupcial.

Toda cosa que es verbal.

Mentira es lo que no es.

Y toda cosa es secreto.

Oye el susurro de las cosas…

Lo dicen, pero dicen en secreto.

Sólo a solas se revela.

Sólo de noche en lugar secreto se desnuda.

El cósmico rubor.

La naturaleza: tímida, vergonzosa.

Toda cosa te baja los ojos.

-Mi secreto es sólo para mi amado.

Y no es el espacio, mudo.

«Quien tiene oídos para oír oiga.

Estamos rodeados de sonido.

– ¡Todo lo existente unido por el ritmo.

Jazz cósmico no caótico o cacofónico.

Armónico. Todo lo hizo cantando y el cosmos canta.

Cosmos como un disco oscuro que gira y canta

en la alta noche

o radio romántico que nos viene en el viento.

 

Toda cosa canta.

Las cosas, no creadas por cálculo

sino por la poesía

Por el Poeta (“Creador’-POIETÉS)

Creador del POIEMA.

Con palabras finitas un sentido infinito.

Las cosas son palabras para quien las entienda.

Como si todo fuera teléfono o radio o t. v.

Palabras a un oído.

¿Oís esas ranas?

¿y sabes qué quieren decirnos?

¿Oís esas estrellas? Algo tienen que decirnos.

El coro de las cosas.

Melodía secreta de la noche.

Arpa eolia que suena sola al sólo roce del aire.

El cosmos canta.

Los dos coros.

 

“El yang llama;

el yin responde.”

 

Dialécticamente.

¿Oís esas estrellas? Es el amor que canta.

La música callada.

La soledad sonora.

“La música en silencio de la luna”, loco Cortés.

La materia son ondas.

¿Y las ondas? Preguntas.

Un yo hacía un tú.

Que busca un tú.

Y esto es por ser palabra todo ser.

Por haber hecho al mundo la palabra

podemos comunicarnos en el mundo.

-Su palabra y un tambor…

Somos palabra

en un mundo nacido de la palabra

y que existe sólo como hablado.

Un secreto de dos amantes en la noche.

El firmamento lo anuncia como con letras de neón.

Cada noche secreteándose con otra noche.

Las personas son palabras.

Y así uno no es si no es diálogo.

Y así pues todo uno es dos

o no es.

Toda persona es para otra persona.

¡Yo no soy yo sino tú eres yo!

Uno es el yo de un tú

o no es nada.

¡Yo no soy sino tú o si no no soy!

Soy Sí. Soy Sí a un tú, a un tú para mí,

a un tú para mí.

 

Las personas son diálogo, digo,

si no sus palabras no tocarían nada

como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio,

como comunicaciones a planetas deshabitados,

o gritar en el vacío lunar

o llamar por teléfono a una casa sin nadie.

(La persona sola no existe.)

Te repito, mi amor:

Yo soy tú y tú eres yo.

Yo soy: amor.

 

Ernesto Cardenal – Cántico Cósmico


 

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