Sea como sea: el gran disco cóncavo, la gigantesca antena, enfoquémonos en dirección al Amor.

CÁNTICO CÓSMICO


 

CANTIGA 2 – La palabra

[…]

En el principio pues era la palabra.

El que es y comunica lo que es.

Esto es:

el que totalmente se expresa.

Secreto que se da. Un sí. Él en sí

mismo es un sí.

Realidad revelada.

Realidad eterna que eternamente se revela.

Al principio…

Antes del espacio-tiempo,

antes que hubiera antes,

al principio, cuando ni siquiera había principio,

al principio,

era la realidad de la palabra.

Cuando todo era noche, cuando

todos los seres estaban aún oscuros, antes de ser seres,

existía una voz, una palabra clara,

un canto en la noche.

En el principio era el Canto.

Al cosmos él lo creó cantando.

Y por eso todas las cosas cantan.

No danzan sino por las palabras (por las que fue creado el mundo)

dicen los uitotos. “Sin razón no danzamos.”

Y nacieron los grandes árboles de la selva.

 

El Génesis según los Witotos o Huitotos o Uitotos.

En el principio antes del Big Bang

era la Palabra.

No había luz la luz

estaba dentro de las tinieblas

y sacó la luz de las tinieblas

las apartó a las dos

y ese fue el Big Bang

o la primera Revolución.

Palabra que nunca pasa

(“el cielo y la tierra pasarán…”)

Ha quedado un lejano rumor en el universo

de aquella explosión

como estática de radio.

Y empezó la danza dialéctica celeste.

 

“El yang llama;

el yin responde”.

 

Él es en el que toda cosa es.

Y en el que toda cosa goza.

Toda cosa coito.

Todo el cosmos cópula.

Todas las cosas aman,

y él es el amor con que aman.

 

“El yang llama;

el yin responde.”

 

Son los dos coros.

Son los dos coros que se alternan cantando.

Y Pitágoras descubrió la armonía del universo

oyendo el martillar de un herrero.

Esto es: el movimiento isotrópico -uniforme y armonioso

del universo.

 

La Creación es poema.

Poema, que es “creación” en griego y así

llama S. Pablo a la Creación de Dios, POIEMA,

como un poema de Homero decía el Padre Ángel.

Cada cosa es como un “como”.

Como un “como” en un poema de Huidobro.

Todo el cosmos cópula.

Y toda cosa es palabra, palabra

de amor.

Sólo el amor revela

pero vela lo que revela,

a solas revela,

a solas la amada y el amado

en soledad iluminada,

la noche de los amantes,

palabra que nunca pasa

mientras el agua pasa bajo los puentes

y la luna despacio sobre las casas pasa.

 

El cosmos palabra secreta en la cámara nupcial.

Toda cosa que es verbal.

Mentira es lo que no es.

Y toda cosa es secreto.

Oye el susurro de las cosas…

Lo dicen, pero dicen en secreto.

Sólo a solas se revela.

Sólo de noche en lugar secreto se desnuda.

El cósmico rubor.

La naturaleza: tímida, vergonzosa.

Toda cosa te baja los ojos.

-Mi secreto es sólo para mi amado.

Y no es el espacio, mudo.

«Quien tiene oídos para oír oiga.

Estamos rodeados de sonido.

– ¡Todo lo existente unido por el ritmo.

Jazz cósmico no caótico o cacofónico.

Armónico. Todo lo hizo cantando y el cosmos canta.

Cosmos como un disco oscuro que gira y canta

en la alta noche

o radio romántico que nos viene en el viento.

 

Toda cosa canta.

Las cosas, no creadas por cálculo

sino por la poesía

Por el Poeta (“Creador’-POIETÉS)

Creador del POIEMA.

Con palabras finitas un sentido infinito.

Las cosas son palabras para quien las entienda.

Como si todo fuera teléfono o radio o t. v.

Palabras a un oído.

¿Oís esas ranas?

¿y sabes qué quieren decirnos?

¿Oís esas estrellas? Algo tienen que decirnos.

El coro de las cosas.

Melodía secreta de la noche.

Arpa eolia que suena sola al sólo roce del aire.

El cosmos canta.

Los dos coros.

 

“El yang llama;

el yin responde”.

 

Dialécticamente.

¿Oís esas estrellas? Es el amor que canta.

La música callada.

La soledad sonora.

“La música en silencio de la luna”, loco Cortés.

La materia son ondas.

¿Y las ondas? Preguntas.

Un yo hacía un tú.

Que busca un tú.

Y esto es por ser palabra todo ser.

Por haber hecho al mundo la palabra

podemos comunicarnos en el mundo.

-Su palabra y un tambor…

Somos palabra

en un mundo nacido de la palabra

y que existe sólo como hablado.

Un secreto de dos amantes en la noche.

El firmamento lo anuncia como con letras de neón.

Cada noche secreteándose con otra noche.

Las personas son palabras.

Y así uno no es si no es diálogo.

Y así pues todo uno es dos

o no es.

 

Toda persona es para otra persona.

¡Yo no soy yo sino tú eres yo!

Uno es el yo de un tú

o no es nada.

¡Yo no soy sino tú o sino no soy!

Soy Sí. Soy Sí a un tú, a un tú para mí,

a un tú para mí.

 

Las personas son diálogo, digo,

si no sus palabras no tocarían nada

como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio,

como comunicaciones a planetas deshabitados,

o gritar en el vacío lunar

o llamar por teléfono a una casa sin nadie.

(La persona sola no existe.)

Te repito, mi amor:

Yo soy tú y tú eres yo.

Yo soy: amor.

 

CANTIGA 5 – Estrellas y luciérnagas

La energía de su unión

transformada en calor y luz

eso son ellas.

¡El universo encendido

por miles de galaxias de miles de millones de estrellas!

Yo miro ese universo

y soy el universo que se mira.

La finísima retina del universo mirándose a sí mismo,

eso somos.

Aquella primera vez que se vio desde la tierra

a través de vidrios el cielo,

cuando con arena convertida en lente

Galileo vio Venus en cuarto creciente y los cráteres de la luna:

el mundo mirándose a sí mismo.

 

Luciérnaga en el suelo.

Inútil lumbre de la hembra en el suelo

sin que el compañero de luz

baje del cielo.

Está muy clara la Vía Láctea

esta noche de verano en Solentiname.

(300.000 millones de estrellas) gardumen de pescados plateados.

¡Nuestras estrellas vecinas!

Pero la Tierra inobservable desde ellas,

lo que la hace como inexistente.

Uno que está solo en este planeta Tierra

quisiera de alguna manera remontarse hacia esas laces

y nunca más volver.

Él tenía 20 años.

Luciérnaga en el suelo.

¿Y habrá sido después de todo un desposorío con un Ser impersonal?

Solo, en un radio de 100.000 años luz

ardiendo de amor.

Ningún cuerpo al lado en la cama

ni en la arena.

Ansiando la venida del reino de los cielos a la tierra.

Y al final del espacio-tiempo

el coito eterno.

 

Seres esencialmente cósmicos:

No podemos excluir a la tierra de la eternidad.

Esas luces allá arriba, la Jerusalén Celestial.

Si en matemáticas son infinitos los números,

los pares y los impares

¿por qué no una belleza infinita y un amor infinito?

Es una constante en la naturaleza

la belleza.

De ahí la poesía: el canto y el encanto por todo cuanto existe.

La tierra podría haber sido igual

de funcional, de práctica,

sin la belleza. ¿Por qué pues?

Todo ser es suntuario. ¿Necesario acaso que dieras

tan lujosísimas joyas

a tan efímeros peces

saltando este atardecer en el plan del bote?

Ámame, y si soy nada, seré una nada

con tu belleza en ella refractada.

Al fin y al cabo, de la nada nació todo, nada vacía llena toda ella

de la urgencia de ser.

Amor ciertamente fuera de este mundo sublunar.

Con esta vocación de algunos de un amor sin cromosomas.»

Tu belleza te permite ser tirano.

 

Mirando en la noche esos mundos lejanos, lejanos

también en el pasado. Estrellas del pasado.

(Y el tiempo es distinto para cada una de ellas)

Alfa de Orion 5.000 veces más brillante que el sol.

Tal vez estrellas que ya no existen.

Alfa de la Lira a 300.000 años luz.

Y a 200 millones las nebulosas del Boyero.

El viaje de la luz en las tinieblas.

¿Por qué viaja la luz? ¿Y hacia dónde va?

Mirando en la noche.

La inmensa cantidad de Tierras allá arriba.

La coincidencia de estar el hombre en tamaño intermedio

entre el planeta y el átomo.

Y que en un planeta del tamaño del nuestro

sea imposible un ser ágil más grande que el hombre.

O la pregunta por qué es tan grande el universo:

no habría inteligencia humana

en un universo más pequeño o más joven.

“Un científico es la manera del átomo

de entender el átomo”, y yo que odié tanto la física con el Padre Muruzábal

y más todavía el álgebra del Padre Stella.

[…]

¿La corriente del tiempo va del pasado hacia el futuro

o del futuro hacia el pasado?

¿O no fluye el tiempo y es todo presente?

Es la otra dimensión que miramos allí arriba en el firmamento.

No pasa el tiempo.

Tan sólo espacio, tan sólo un espacio permanente

comprendiendo la totalidad del tiempo.

El tiempo no es como un reloj en constante tic tac

presente-pasado presente-pasado sino

como un reloj que se ha quedado parado.

No pasa el tiempo,

pero nosotros pasamos.

[…]

El cow-boy al galope, el disparo, el beso,

todo inmóvil enrollado en el carrete.

Un lugar en el espacio es el tiempo.

Como los horarios de trenes…

¡Distintas horas en distintas estaciones para el mismo tren!

Vamos en el espacio-tiempo como en un tren en la noche.

Y con telescopios miramos el pasado en el espacio:

2.000 millones de años atrás tras el cristal,

galaxias como existieron hace esos millones de años.

 

Aquel viejo reloj de La Merced a medias iluminado

que señalaba las 8, la hora de la visita a ella

-y hora en que la vieja María Cabezas al fondo de la casa

en su vieja butaca empezaba su primer rosario

ahora que escribo estos versos, tantos años después,

¿estará marcando esta hora de ahora, o estará descompuesto

parado en cualquier hora, tal vez las 8 de la noche

de muchos años atrás

inútilmente?

Mirando este cielo estrellado tan callado

y sin embargo poblado de millones de civilizaciones.

250.000 millones de soles sólo en nuestra galaxia

en un radio de cien mil años luz.

Millones allí de civilizaciones, planetas compañeros.

Los cielos.

Estrellas mucho más antiguas que el sol,

sociedades muchísimo más avanzadas que nosotros.

¿O acaso como los monstruos extraterrestres de Hollywood?

Los astrónomos han mirado hasta muy lejos en el espacio,

y muy lejos en el tiempo,

15.000 millones de años luz.

Haciendo ahora nuestra tierra un cuerpo celeste.

Un conjunto de galaxias, la metagalaxia.

Acaso la metagalaxia tenga forma de disco

y gire en torno a su eje,

y haya agrupaciones de metagalaxias…

 

Tras el mundo más lejano otro más lejano todavía,

el pasado más remoto aún tiene otro pasado,

y todo futuro otro futuro.

La luz de una estrella visible pueden ser 1.000 años luz

pero aquella espera frente a la casa iluminada

era un tiempo demasiado largo.

El reloj redondo de La Merced llenando toda la noche

y no dando nunca las 8.

 

Nosotros, seres vivos todavía, con la habilidad de exportar

entropía.

Palabra que no es de nuestro hablar cotidiano:

Entropía.

[…]

Sobre nosotros esos agujeros negros de los que no se vuelve.

Y donde el espacio y tiempo se acaban.

¿Es que es inevitable

el colapso gravitatorio total del universo

hacia el olvido?

Sea como sea:

el gran disco cóncavo,

la gigantesca antena, enfoquémos

en dirección al Amor.

ERNESTO CARDENAL – CANTICO CÓSMICO


Después de algunos años he vuelto a estos versos de Ernesto Cardenal. Cántico Cósmico no es sólo un poemario.

Al cosmos él lo creó cantando.

Es un canto a la Creación, a la Fuente Original que somos nosotros; pero sobre todo, a esta fuerza que sostiene el Universo <<que no es más que el Amor>>.

Ya lo decía Dante:

el amor que mueve al Sol y las demás estrellas.

La excursión cósmica, en la que Dante en su Divina Comedia quiere implicar al lector, termina ante la Luz perenne que es Dios mismo, ante la Luz que es a la vez «el amor que mueve el sol y las demás estrellas» (Paraíso, XXXIII, v. 145). Luz y amor son una sola cosa. Son la fuerza creadora primordial que mueve el universo. Fuente

  • La fuente original
  • No-Dualidad
  • Expansión
  • Generación, no creación
  • El verbo – Expresión
  • Manifestación – Amor
  • Etc.
(En mis próximas entradas trataré de incluir videos donde compartiré mis observaciones sobre los puntos mencionados)

Todo esto en sólo fragmentos de dos cantigas!

Un amigo me dijo alguna vez, que todo aquello que busca explicar las preguntas más antiguas sobre nosotros y el cosmos, no puede ser escrito; sólo puede ser sentido. Con lo escrito nuestros mecanismos intelectuales se activan, tanto para el que escribe como para el que lee. ¿Cuantas veces no hemos sentido que lo que queríamos decir se ha escapado entre tanta palabra?

Oswald Wirth lo dice de la siguiente manera:

Así lo cantan los poetas, y si bien es verdad que, lo mismo que los filósofos, no llegan tampoco a estrechar en sus brazos a la Verdad, cuando menos les queda el júbilo de recoger de vez en cuando la enternecida sonrisa de la eterna fugitiva.

Tal ves al leer estos versos todo quede en un nivel intelectual, sin embargo la promesa es esta: un día todos estos símbolos que han llegado a nosotros cobraran sentido, un día el sentimiento y el entendimiento se estrecharan las manos.

 

 

 


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